Paseo del Duende

A través de senderos mágicos

Comidas al lado del arroyo, árboles que protegen el camino y grandes vistas aéreas te esperan en el Pan de Azúcar, un portal que invita a recuperar la conexión con la tierra y que cuenta con seguridad durante los fines de semana. Hacé un picnic en Pura Vida Natural (ruta E 54, km 29), un predio con cabañas que no contaminan el aire ni el agua. Podés llevar algo para comer o probar, junto al arroyo, los desayunos y las meriendas camperas del lugar. Otra opción es visitar los restaurantes que se ubican en la base del cerro, y luego subir hasta la cima en aerosilla.

Durante el ascenso, disfrutá del viento, del silencio y del paisaje a tus pies. En la cumbre, a 1260 metros sobre el nivel del mar, los valles y las sierras forman una postal perfecta. Antes de bajar podés recorrer los alrededores y pensar en los aborígenes que habitaron el territorio siglos atrás: se dice que sus presencias nunca abandonaron la montaña.

Algunos aseguran que, al caer la noche, la mística del Pan de Azúcar se intensifica. Hay relatos de naves espaciales cruzando el cielo, de vírgenes huyendo de la cima del cerro y de duendes que caminan por la ruta. Otros encuentran la magia en un atardecer en medio de la naturaleza. ¿Cuál es tu forma de conectarte con este rincón serrano? Acercáte a explorarlo.

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Paseo del Nogal

Donde el río y la historia se cruzan

Conocé el paisaje que siglos atrás inspiró a hombres a escribir poemas y a planear estrategias de guerra: la zona de la Estancia de Saldán, construida junto a la unión de los arroyos Saldán y Seco. Luis de Tejeda, primer poeta argentino, ya mencionaba en sus obras a los ríos cristalinos del lugar, mientras que el General San Martín diseñó el Cruce de los Andes bajo el nogal que se ubica en uno de los márgenes.

Visitá el histórico árbol y recorré el arcilloso suelo naranja de sus orillas mientras ves fluir el agua que desemboca, kilómetros más adelante, en el río Suquía. Una curiosidad: en su paso por Villa Allende, los arroyos Saldán y Seco son atravesados por más de 50 pasarelas, vados y puentes.

Si vas con chicos, los domingos podés continuar la jornada en La Querencia. Es una estancia cercana que, con reserva previa, ofrece almuerzos criollos y una granja con animales. Ideal para terminar de disfrutar de un día al aire libre.

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